Gastronomía
La cocina marroquí tiene fama de ser la mejor de las cocinas orientales. Algunos de los platos más reputados son:
- - Tajine: Esta palabra designa al mismo tiempo el continente -plato de tierra cocida decorado, con la típica tapadera cónica- y el contenido -ragut de carne, de pollo, pescado y legumbres estofadas-. Pruébelo y comprenderá por qué el tajine es el plato nacional marroquí.
- - Cuscús: Es el tradicional almuerzo familiar del viernes, pero se puede encontrar todos los días en los restaurantes. A lo largo del viaje, podrá degustar muchas clases diferentes, ya que varían según las regiones y la creatividad en la cocina.
- - Méchúí: Cordero asado en asador o al horno. ¡La carne se funde en la boca!
- - Brochetas (pinchos morunos): Una delicia económica y rápida.
- - Pastilla: Una fina pasta de hojaldre, rellena de pichón y de almendras. Es el famoso "dulce-salado" marroquí. También hay variantes con pescado, pollo, e incluso con leche para el postre.
- - Té a la Menta: muy popular, se toma a cualquier hora. Es un placer que no se rechaza jamás.
- - Pastelería: famosa por su gran variedad, bastante más dulce de lo que suele ser en España
Puede ver algunas imágenes de platos típicos en el apartado "Galería/Gastronomía".
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Marruecos es un verdadero paraíso para los amantes de las compras, productos de todo tipo, color y aroma a precios asequibles, a estos atractivos hay que añadir los lugares donde se realizan las compras, zocos y medinas, lugares que encarnan el espíritu de este pueblo dicharachero y negociador por excelencia con un ambiente animado y colorista que merece la pena visitarse aunque no se fuera a adquirir ningún objeto, algo poco factible ya que la oferta es realmente espectacular.
Pasear por los zocos es una maravillosa fiesta para los sentidos. Pero el placer se multiplica si se toma como objetivo del paseo la elección de un anillo, un bastón de estoque, una alfombra, un par de babuchas, una cesta trenzada, especias raras y olorosas...
Los zocos y las medinas están abiertos entre las 8.00 h. y las 21.00 h. salvo los viernes, día de guardar para los musulmanes que, normalmente cierran a mediodía para rezar en las mezquitas.
Los zocos de Agadir (sábado y domingo), Goulimine (sábado), Marrakech (jueves), Tarudant (viernes), Tiznit (jueves y viernes) y Xauen (jueves) son los más llamativos. Sin embargo no deje de visitar algún mercado de camellos, especialmente en Goulimine y Marrakech.
En Marruecos se puede hallar un cuero lo suficientemente delicado para revestir artículos de escritorio, carteras, cubiertas de libros, etc. o con la resistencia precisa para cubrir sofás o taburetes. También es fácil encontrar objetos de marroquinería (la denominación no es una casualidad), así como hermosas chaquetas y vestidos y, cómo no, zapatos, maletas, maletines y bolsos de todos los tamaños y diseños.
Las joyas en oro y plata resultan muy atractivas tanto por su precio como por sus diseños, las modernas son las más baratas, mientras que las antiguas, particularmente las beréberes, que son muy hermosas, tienen precios más elevados. Brazaletes, anillos, collares, pendientes, todos ellos trabajados delicadamente con piedras preciosas o sin ellas, son sin duda una buena elección. Los cofrecillos para guardar las joyas tallados en distintos materiales resultan también muy atractivos. Los beréberes son un pueblo que también se ha esmerado en los trabajos en ámbar y coral, siendo éstos muy atractivos.
Los instrumentos musicales son muy originales, tambores de todos los estilos y decoración, gaytas, oboes beréberes hechos con dos caños de madera, flautas con lengüeta provenientes del Atlas, entre otros.
El universo de productos incluye numerosas prendas de vestir como caftanes de distintos diseños y colores, babuchas, camisas y pantalones de algodón, pañuelos y sombreros típicos. Los bordados marroquíes son muy apreciados. Son numerosos los productos de cobre y latón como bandejas y los populares juegos de té y café. Las alfombras y tapices son también de interés aunque carecen de la complejidad de adornos de sus homólogas persas y turcas, están hechas a mano en un tejido más liviano, pero son más densas en pelo. Son muy resistentes y la relación precio-calidad es realmente buena. Los diseños de los kilims son muy atractivos tanto para poner en el suelo como para colgar de una pared.
Las cerámicas y los vidriados ofrecen una gran variedad de artículos como platos, lámparas, palmatorias, macetas, cajas y jarrones, entre otros muchos, con hermosas decoraciones en brillantes colores. Son muy interesantes también los muebles de marquetería y nácar y los artículos de madera como cajas pulimentadas, juegos de ajedrez o tableros de mesa. Otro objeto de regalo es la narguila, pipa de agua en las que se fuma el tabaco.
En Marruecos se pueden adquirir, sobre todo en los tenderetes situados a los lados de la carretera, diversos fósiles y minerales donde el artículo preferido son las rosas del desierto, esas formaciones de arena y sal tan curiosas y estéticas. La repostería ofrece deliciosas variedades a tener en cuenta.
El regateo es parte esencial en el placer de las compras. Para disfrutar con él es importante comprender que para un marroquí es tan importante la relación que se establece entre el comprador y el vendedor como conseguir la venta de un artículo. La prisa no tiene cabida en zocos, mercados y tenderetes, en realidad son un lugar entrañable para reunirse, charlar y reír, de ahí su incomparable encanto y ese ambiente tan especial que en ellos se respira, aderezado normalemnte con una invitación a tomar un dulce té con hierbabuena. Cuando se llega al precio del producto lo habitual es que se pida de salida una cantidad excesiva por parte del vendedor, el comprador debe sonreír y rebajar esa cifra a un poco menos de la mitad, a partir de ahí cualquier precio que se alcance será aceptable, si además se ha conseguido un ambiente agradable y una charla amena, las dos partes quedarán plenamente satisfechas y el visitante habrá descubierto el placer que el regateo puede ofrecer en sí mismo.
Arte
Marruecos está formado por un elaborado mosaico de tradiciones artísticas. El nexo de unión del arte marroquí es la música, desde el estilo clásico que se desarrolló en la España musulmana y las tradiciones musicales narrativas de los bereberes hasta la fusión contemporánea de música africana, canción francesa, pop y rock. La música rai, más identificada con Argelia, es una tendencia emergente que, a pesar de sus ritmos claramente afroárabes (es una corriente inspirada en la música de los beduinos), es probablemente el estilo más occidental y combina una serie de instrumentos electrónicos para crear un efecto hipnótico.
Los azulejos con elaboradas cenefas embellecen el interior de muchas madrasas y otros edificios religiosos, además de algunas mansiones. Las mashrabiyya, celosías que permiten a las mujeres musulmanas ver lo que ocurre en la calle sin ser vistas, todavía se construyen.